1.19.2009

03.11.08

En esta habitación extraña, que siento que no es mía. Recuerdos vacíos de sentimientos. Miro cada objeto, quieto, justo donde lo dejé la última vez que lo cogí yo y, aun siendo mio, no lo siento como tal.

La música, suave, inunda la habitación. Quizás sea estos lo que ha provocado las anteriores palabras, de las que si me siento responsable. Aparatos estropeados, cosas que resultan absurdas tener aquí y juguetes, juguetes que ya no uso, pero recuerdo que hubo un tiempo en el que ellos eran los protagonistas de mis aventuras.

Sí, eso es. Quizás la imaginación que poseo sea totalmente mía, de mi creación y uso personal.

No hay ni un solo trofeo ganado en alguna competición, en realidad, tampoco existe muestra alguna de que tenga un hobby.

Y observo, en silencio una habitación que ya no siento mía.


¿Cuánto tiempo más podré llamar a este sitio hogar?




.Z.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Se llama crecer. Se llama despertar. Es abrir los ojos a una realidad diferente a la que quizá, en otro tiempo, soñaste.

A veces vemos en las cosas nuestro propio reflejo. Como, por ejemplo, en los sentimientos.
Porque nosostros, los de entonces, ya no somos los mismos.