Letras, párrafos, textos enteros. Todos hablan de cosas que he vivido, cosas que otros viven ahora, no ha existido nada nuevo en ningún momento, pero sin embargo, todo resulta aterradoramente asolador en mi mente. No se puede escapar a nada, no se quiere escapar a nada. Experiencias que nos crean como personas libres, como personas autosuficientes de pensamiento.
Sustancias en nuestro cuerpo que sirven para relajarse, descargar tensión, adrenalina... No importa, si te fijas una vez te das cuenta de que estas solo por dentro, ya nada importa.
¿Ésto quedará aquí por siempre? Lo leerá alguien una vez no esté en éste lado, seguro.
Ahora podría perderme entre las olas de un mar enfurecido, o dejarme llevar por el viento que sopla en los acantilados, podría perderme en un desierto y desparecer por el tiempo que le quede al mundo. Reciclarme, reconstruirme... No quiero ocultar una parte de mi mente a la otra, sería demasiado cruel, sería el fin de mi construcción, el fin del mundo que conozco.
Soy un común, nada especial. En mi opinión no merezco la pena, en la otro la merezco y mucho. Siempre he seguido por los demás, ¿debería cambiar?
No. Mi propia forma de pensar me asquea y repugna. Torturas, roturas, heridas, cortes, magulladuras... ¿sirve de algo? Son muchos los interrogantes y sé que yo solo no los encontraré. He perdido a mi guía, a mi luz, mi alma, mi corazón y mi vida. Pero me queda el altruismo, la necesidad de conocer y conocerlos. Puedo huir, pero no serviría de nada, acabaría encontrándome y flagelandome por haber abandonado. No he abandonado nunca y no veo que hoy sea el día propicio para hacerlo.
Desarraiga la ira con las notas de un piano. Deja que los colores de los sonidos llenen la estancia.
¿Qué sientes? Curiosamente me siento bien. Sé que no siempre será así y que me volverá el momento de autodestrucción, pero sé que no esta bien, sé que te puedo llamar y sentirme mejor, sé que ahora eres la única persona con la que hablo y me siento muy a gusto.
¿Qué sientes? Curiosamente me siento bien. Sé que no siempre será así y que me volverá el momento de autodestrucción, pero sé que no esta bien, sé que te puedo llamar y sentirme mejor, sé que ahora eres la única persona con la que hablo y me siento muy a gusto.
No es un texto para tí, lo cierto es que es bastante superfluo e inconexo, pero necesitaba contarlo, necesitaba compartirlo.
Necesitaba contar lo mucho que disfruto de la oscuridad con la que vivo ahora. He renacido de mi yo antiguo, de mis historias negras y mis fantasias de ángeles, de mis pensamientas vetados al mundo y de mi mirada perdida en el fondo de tu alma... Puedes buscarme el hilo de mis pensamientos e intentar seguirlo, no me importa, pero si te pierdes no esperes mi ayuda.
Lloro oscuridad y me diluyo en un viento negro, pero sonrio porque es una sensación que me gusta.

Ahora, soy yo. Mi Inmortal.