He perdido todo mi mundo. Miento. Lo he tirado así sin más por la ventana, directo a un contenedor de basura. Las luces se apagaron, las de neón y las fluorescentes. El sol se cayó en silencio hasta la tierra y se posó en ella como si fuera un globo de dióxido de carbono. Estaba frío, triste y solitario y yo estaba en su centro hecho un ovillo intentando conservar el poco calor que quedaba. El mundo empezó a olvidarse de ese sol caído...
Ya no era un sol, ni siquiera se le recordó como uno. Un día decidió volver a subir, pero el calor siguió ausente al igual que la luz. Luces anhelantes siguieron titilando al rededor de todo, ajenos a esa esfera oculta en el vacío de la nada más absoluta.
Colgaré un cartel que rece: "SE BUSCA UNA LUZ QUE ILUMINE EL MUNDO A MI ALREDEDOR"
De esas ya no quedan me decía la voz. 18 rasgados, atrás pensé que se habían quedado pero no fue así. Aun así he de recordar que eso es pasado, no me arrepiento. No lo echo de menos.
Reciclarme dije un día. Reconstruirme dije otro...
Si saltarais de una ventana, obviamente os cogería. Os posaría en el suelo y os daría la mano atravesando paisajes borrosos en blanco y negro hasta llegar a ese teatro por el que os guiaré. Estará oscuro, pero si vos lo pedís llevaría las gafas de sol o podría guiaros desde las sombras. El destino de ese paseo podría ser un jardín, un jardín de rosas, narcisos, jazmín... Todo eso a nuestros pies, todo eso bajo un balcón lleno de enredaderas de Dama de Noche. Os mostraré cómo veo yo la luz que vos desprendéis.
Después podría desaparecer tal y cómo habría aparecido. Vos volveríais a dónde vuestro chico rubio y sabríais que os estoy observando.
Nunca se sabe cuándo volveréis a soñar.
.Z.
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